Anestesia tópica: la más usada hoy
La anestesia tópica consiste en gotas anestésicas aplicadas directamente en el ojo. El efecto es local: deja el ojo completamente insensible al dolor pero el paciente está perfectamente consciente. Es la forma más usada actualmente porque es simple, sin efectos sistémicos y permite una recuperación más rápida.
Con anestesia tópica el paciente puede hablar con el cirujano durante la operación. Puede sentir presión o toques sobre el ojo pero sin dolor.
Anestesia peribulbar o retrobulbar: casos específicos
En algunos casos se usa una inyección de anestésico alrededor del ojo (peribulbar) o detrás del globo ocular (retrobulbar). Estas técnicas dejan el ojo completamente inmóvil además de anestesiado, lo que facilita cirugías más complejas. La inyección puede sentirse como presión breve pero no es dolorosa.
Sedación intravenosa: confort adicional
Independientemente de la anestesia ocular, en muchos centros se añade sedación intravenosa ligera (benzodiazepinas u otros sedantes). Esto relaja al paciente, reduce la ansiedad y puede producir amnesia parcial de la experiencia, aunque el paciente no pierde la conciencia completamente.
La anestesia general en cirugía de cataratas se reserva para casos muy específicos: niños pequeños, pacientes con discapacidad cognitiva severa o casos con cirugías combinadas de larga duración.
Quién maneja la anestesia
En centros de alta complejidad, el anestesiólogo está siempre presente para monitorear las constantes vitales del paciente y manejar cualquier situación. Esto es importante especialmente en pacientes mayores con patologías cardíacas, diabetes u otras comorbilidades.