La conjuntivitis es una de las consultas oftalmológicas más frecuentes. Se presenta con ojo rojo, picazón, lagrimeo y secreción. Puede ser viral, bacteriana o alérgica, y cada tipo requiere un tratamiento diferente. Consultar a tiempo evita complicaciones y el contagio.
La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo (esclerótica) y el interior de los párpados. Es una de las enfermedades oculares más comunes y puede ser de origen viral, bacteriano o alérgico. El diagnóstico correcto es fundamental porque cada tipo tiene un tratamiento distinto: aplicar antibióticos a una conjuntivitis viral no solo es ineficaz sino que puede ser perjudicial.
La conjuntivitis viral, generalmente asociada a adenovirus, es altamente contagiosa y suele acompañarse de síntomas de resfrío. La bacteriana produce secreción purulenta más marcada. La alérgica es bilateral, pruriginosa e intermitente, ligada a exposición a alérgenos. En todos los casos, el oftalmólogo puede diferenciarlas con un examen clínico y establecer el tratamiento adecuado.
Generalmente causada por adenovirus. Muy contagiosa, suele comenzar en un ojo y pasar al otro. El tratamiento es sintomático (lágrimas artificiales, compresas frías). No responde a antibióticos. Puede durar 1 a 3 semanas.
Produce secreción purulenta o mucopurulenta con párpados pegados al levantarse. Responde bien a antibióticos tópicos (gotas o ungüento). Con tratamiento adecuado mejora en 5 a 7 días. Más frecuente en niños.
Bilateral, con picazón intensa como síntoma principal. Desencadenada por pólenes, ácaros, pelo de animales o cosméticos. El tratamiento incluye antihistamínicos tópicos, estabilizadores de mastocitos y evitar el alérgeno.
Consulte con el Dr. Fabian Monges. Atendemos en Liniers (Av. Rivadavia 11022). Lun–Vie 10 a 18hs · Sáb 10 a 13hs. El diagnóstico correcto evita complicaciones y trata la causa real.