Qué es la catarata congénita
Las cataratas congénitas son opacidades del cristalino presentes desde el nacimiento o que se desarrollan en los primeros años de vida. Pueden ser unilaterales o bilaterales y tener causas genéticas, metabólicas, infecciosas (rubéola, toxoplasmosis) o idiopáticas.
En la infancia, su tratamiento es urgente porque el período crítico del desarrollo visual (los primeros 7-8 años de vida) requiere estímulo visual continuo. Una catarata no tratada durante este período puede causar ambliopía (ojo perezoso), que es una pérdida de visión de origen cerebral difícil de recuperar en adultos.
Situación en adultos: ¿qué esperanza visual hay?
Si la catarata congénita no fue tratada en la infancia y hay ambliopía establecida, la recuperación visual completa es muy limitada. La cirugía puede extraer la catarata, pero si la corteza visual no se desarrolló correctamente, el ojo puede no aprender a ver bien aunque el cristalino sea reemplazado.
Sin embargo, incluso en adultos con ambliopía significativa, operar la catarata puede mejorar algo la función visual y la calidad de vida. Cada caso es único.
Si la catarata fue parcial o no obstruyó el eje visual completamente, puede haber más potencial visual de recuperación. La evaluación es fundamental.
Evaluación preoperatoria en catarata congénita adulta
Antes de operar, se evalúa el potencial visual del ojo: electroretinograma, potenciales visuales evocados, y en algunos casos pruebas de proyección luminosa. Estos estudios ayudan a estimar qué visión puede esperar el paciente después de la cirugía. También se realiza OCT macular para evaluar el desarrollo de la fóvea.
La cirugía en adultos con catarata congénita
Técnicamente, la cirugía es posible aunque puede ser más compleja (el cristalino congénito puede tener características distintas, la cápsula puede ser anormal). La colocación del lente intraocular es posible en la mayoría de los casos. El resultado visual final depende del potencial del ojo, que se determina preoperatoriamente.