Antes de entrar al quirófano
En el día de la cirugía, el paciente llega en ayunas (de 4 a 6 horas). Antes de ingresar, se aplican gotas para dilatar la pupila (proceso que tarda 30-45 minutos) y se coloca anestesia tópica (gotas anestésicas). No se usa anestesia general ni inyección en la mayoría de los casos.
Dentro del quirófano: los 15-20 minutos clave
El paciente se recuesta en la camilla. El cirujano realiza dos microincisiones (de 2-3 mm) en la córnea sin puntos. Introduce un instrumento ultrasónico (facoemulsificador) que rompe el cristalino opaco en pequeños fragmentos y los aspira. Luego introduce el lente intraocular plegado a través de la misma incisión y lo despliega en el interior del ojo.
El procedimiento se realiza mirando un microscopio operatorio. El paciente puede ver luces y sombras durante la cirugía pero no siente dolor. Puede sentir leve presión o movimiento.
Después de la cirugía: las primeras horas
Terminada la cirugía, se coloca un escudo protector sobre el ojo operado. El paciente descansa brevemente en la sala de recuperación y recibe las indicaciones posoperatorias: gotas antiinflamatorias y antibióticas, restricciones de actividad y fecha del primer control (generalmente al día siguiente).
Muchos pacientes ya ven mejor al día siguiente, aunque con algo de borroneado. La visión se estabiliza en 2-6 semanas. El deslumbramiento y la sensibilidad a la luz son normales en los primeros días.
Alta médica y regreso a casa
El alta es el mismo día de la cirugía. El paciente debe ir acompañado (no puede conducir). La primera revisión es al día siguiente. Para conocer el proceso completo, visitá nuestra página sobre cirugía de cataratas.