Cómo afecta la mácula al resultado visual
La degeneración macular afecta la zona central de la retina que usamos para ver detalles finos: leer, reconocer rostros, distinguir colores. Si la mácula está severamente comprometida, la cirugía de cataratas no puede recuperar esa función aunque el cristalino quede perfectamente transparente.
La pregunta clave antes de operar cataratas en un ojo con degeneración macular es: ¿cuánto de la pérdida visual se debe a la catarata y cuánto a la mácula? Si la catarata contribuye significativamente, la cirugía puede dar una mejoría real.
Evaluación preoperatoria: OCT macular fundamental
El OCT macular es esencial para evaluar el estado de la retina antes de la cirugía. Permite identificar: presencia de líquido subretinal o intrarretinal (degeneración húmeda activa), cicatrices maculares, grado de atrofia (degeneración seca). Con esta información, el cirujano puede estimar el potencial visual posoperatorio.
Si la agudeza visual potencial (medida con el interferómetro) es buena a pesar de la catarata, hay más posibilidades de mejoría visual después de la cirugía. Si el potencial ya está muy limitado por la retina, los resultados serán más modestos.
En degeneración macular húmeda activa
Si hay degeneración macular húmeda activa con líquido, generalmente se trata primero con inyecciones intravítreas (anti-VEGF) para estabilizarla. Una vez que la retina está estable, se puede evaluar si la catarata contribuye suficientemente a la pérdida visual para que la cirugía sea beneficiosa.
Expectativas realistas
En degeneración macular leve-moderada con catarata significativa, la cirugía puede ofrecer una mejoría visual apreciable. En degeneración avanzada con cicatriz macular, la mejoría puede ser modesta pero puede ayudar con la visión periférica y la percepción de brillo.