Las complicaciones más frecuentes (y menos graves)
La gran mayoría de las complicaciones son menores y se resuelven solas o con tratamiento médico. Las más frecuentes son: edema corneal transitorio (visión borrosa que mejora en días), aumento transitorio de la presión intraocular, inflamación posoperatoria (uveítis), y leve descentramiento del lente (generalmente sin impacto visual significativo).
Complicaciones serias (poco frecuentes)
Las complicaciones serias son poco frecuentes pero deben conocerse:
- Ruptura de cápsula posterior: ocurre en el 1-3% de los casos. Puede complicar la colocación del lente pero se maneja durante la misma cirugía.
- Endoftalmitis: infección ocular grave (0,02-0,08%). Requiere tratamiento urgente. La profilaxis antibiótica la hace muy rara.
- Hemorragia supracoroidea: sangrado interno muy raro (<0,1%). Puede causar pérdida visual significativa.
- Edema macular cistoide: inflamación de la mácula (2-3%). Se trata con gotas antiinflamatorias.
- Desprendimiento de retina: aumenta levemente el riesgo (0,7%). Requiere cirugía.
Factores que aumentan el riesgo
Ciertas condiciones aumentan el riesgo quirúrgico: cataratas muy avanzadas (núcleo duro), zonules débiles (síndrome de pseudoexfoliación), córnea con endotelio comprometido (distrofia de Fuchs), alta miopía, glaucoma avanzado, diabetes y uso previo de tamsulosina (flomax). El cirujano debe conocerlos antes de operar.
El riesgo de complicaciones graves es directamente proporcional a la experiencia del cirujano y a la tecnología disponible. Eligí siempre un centro de alta complejidad con cirujanos certificados.
Cómo se previenen las complicaciones
La mejor prevención es una evaluación preoperatoria completa (identificar factores de riesgo), una técnica quirúrgica meticulosa y un seguimiento posoperatorio estricto. El cumplimiento del paciente con las gotas y las restricciones posoperatorias también es fundamental.