Antes de entrar al quirófano
Se instilan colirios anestésicos en ambos ojos. También se aplica un antibiótico profiláctico. En ese momento ya no sentís nada: los ojos están completamente anestesiados por gotas, sin necesidad de inyecciones.
Se limpia la zona periocular y se posiciona al paciente en la camilla del láser. El equipo explica brevemente lo que vas a sentir para que no te sorprenda nada.
El procedimiento paso a paso
Primero se crea el flap corneal con láser de femtosegundo: una leve presión sobre el ojo durante unos segundos, la visión se nubla momentáneamente y el médico levanta el flap.
Luego el láser excimer trabaja sobre el estroma corneal durante 20-60 segundos según la graduación. En ese tiempo huele a quemado (es tejido vaporizado, completamente normal). Tenés que mirar una luz fija.
Finalmente el médico repone el flap con precisión milimétrica. Se aplican gotas y se coloca un escudo protector. El ojo está listo.
- 1. Gotas anestésicas — sin dolor desde el inicio
- 2. Creación del flap corneal — segundos de presión ocular
- 3. Ablación láser — 20-60 segundos, mirar luz fija
- 4. Reposición del flap — se adhiere sin puntos
- 5. Gotas finales y protección
Es tejido corneal vaporizado por el láser. Es normal, inofensivo y desaparece inmediatamente. No te asustes si lo percibís.
Después del procedimiento
Inmediatamente después podés ver, aunque con algo de borrosidad y lagrimeo. En las primeras horas es común sentir ardor, escozor o sensación de cuerpo extraño.
La mayoría de los pacientes duerme esa tarde y al despertar ya nota una mejora visual importante. Al día siguiente muchos ven perfectamente.