Diabetes y salud ocular
La diabetes puede afectar los ojos de varias maneras: retinopatía diabética, cambios en la graduación según el control glucémico, mayor susceptibilidad a infecciones y cicatrización más lenta.
Para la cirugía refractiva, los principales factores a evaluar son el control glucémico (HbA1c), la presencia de retinopatía y la estabilidad de la graduación.
- Glucemia controlada: requisito fundamental
- Sin retinopatía activa o con retinopatía estabilizada: posible operar
- Retinopatía activa o proliferativa: contraindicación
- Cicatrización puede ser más lenta pero generalmente adecuada
Cuándo la diabetes permite la cirugía refractiva
Si la diabetes está bien controlada (HbA1c menor a 7-7.5%), la retina está sin signos de retinopatía activa y la graduación lleva 12 meses estable, la cirugía refractiva puede ser viable.
Se recomienda una evaluación de fondo de ojo dilatado previa para confirmar el estado de la retina.
El control glucémico es la clave. Con buena hemoglobina glicosilada, muchos pacientes diabéticos son buenos candidatos.
Por qué la graduación puede cambiar con la glucemia
Cuando la glucemia está alta, el cristalino retiene agua y esto puede cambiar la graduación temporalmente. Por eso, los estudios preoperatorios deben realizarse cuando la glucemia esté controlada y estable.
Si la glucemia varía mucho, las mediciones pueden no ser representativas del estado real del ojo.