Qué es el flap corneal
El flap es una lámina superficial de la córnea de aproximadamente 90-120 micras de grosor que se crea con el láser de femtosegundo (o con microkeratomo). Se levanta temporalmente, se aplica el láser en el estroma y luego se repone exactamente en su posición original.
El flap se adhiere sin puntos, gracias a la bomba natural del endotelio corneal que reabsorbe el líquido de la interfase y crea una unión natural.
Cuidados del flap: por qué son tan importantes
Las primeras semanas son críticas: el flap no tiene la adhesión mecánica de la córnea original. Un golpe, frotamiento o presión fuerte puede desplazarlo.
Por eso se insiste tanto en: no frotarse los ojos, dormir con escudos protectores las primeras 1-2 semanas, evitar deportes de contacto y ser cuidadoso en el baño y la ducha.
- No frotarse los ojos (primeras 4-6 semanas)
- Usar escudos protectores para dormir (primeras 2 semanas)
- Evitar deportes de contacto (4-6 semanas)
- No nadar en piscinas (primeras 4 semanas)
- Cuidado con el chorro de agua en la ducha
Si tras un golpe notás que la visión empeora bruscamente, contactá al médico de inmediato. Un flap desplazado se puede reposicionar si se actúa rápido.
Riesgos del flap a largo plazo
A largo plazo (meses-años), el flap es estable en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, pueden producirse complicaciones como: estrías del flap (generalmente en el postoperatorio temprano), crecimiento epitelial bajo el flap (poco frecuente) y dislocación ante trauma severo.
Estas complicaciones son manejables cuando se diagnostican a tiempo. De ahí la importancia del seguimiento postoperatorio regular.