Glaucoma y LASIK: los riesgos específicos
Durante el LASIK con microkeratomo o láser de femtosegundo, la presión intraocular se eleva momentáneamente para crear el flap. En un ojo con glaucoma avanzado o nervio óptico comprometido, este pico de presión podría ser un riesgo.
Además, el LASIK puede alterar las mediciones de presión intraocular posteriores (debido al adelgazamiento de la córnea), lo que puede dificultar el control futuro del glaucoma.
Cuándo es posible operarse con glaucoma
El glaucoma controlado, con presión estable y sin daño avanzado del nervio óptico, no es una contraindicación absoluta. Muchos pacientes con glaucoma leve y bien controlado son buenos candidatos para cirugía refractiva.
La decisión requiere la evaluación conjunta entre el glaucomatólogo y el cirujano refractivo.
- Glaucoma controlado, sin daño severo: posible con precaución
- Glaucoma avanzado o descontrolado: contraindicación relativa-absoluta
- PRK puede ser preferible al LASIK (sin pico de presión por vacío)
- Se debe informar al cirujano sobre medicación antiglaucomatosa
Si tenés glaucoma, informalo siempre antes de cualquier evaluación refractiva. La transparencia es esencial para tu seguridad.
Seguimiento oftalmológico integrado
Si decidís operarte, el seguimiento posterior debe integrar el control del glaucoma con los controles refractivos. Las mediciones de presión después del LASIK requieren correcciones específicas por la modificación corneal.
Un glaucomatólogo informado del procedimiento refractivo podrá interpretar correctamente las mediciones y ajustar el tratamiento según corresponda.