¿Qué es la membrana epirretiniana?
La membrana epirretiniana (MER), también llamada maculopatía en celofán, pucker macular o gliosis epiretiniana, es una capa fibrovascular que se forma sobre la superficie de la retina, habitualmente en la región macular. Está compuesta por células de la glía y otros tipos celulares que migran a la superficie retinal.
La causa más frecuente es idiopática (sin causa identificable), pero también puede producirse después de cirugías oculares, en enfermedades inflamatorias, después de desgarros de retina tratados con láser, o como consecuencia de obstrucciones vasculares.
Síntomas: desde ninguno hasta visión significativamente afectada
Los síntomas de la membrana epirretiniana dependen de su densidad y del grado de tracción que ejerce sobre la retina. Una membrana fina puede ser prácticamente asintomática. A medida que se engrosa y arruga la retina, pueden aparecer:
- Metamorfopsia (líneas rectas que se ven onduladas)
- Visión borrosa o reducida en el ojo afectado
- Diplopía monocular (ver doble con un solo ojo)
- Micropsia (objetos vistos más pequeños de lo que son)
¿Cuándo corresponde operar?
No toda membrana epirretiniana requiere cirugía. Muchas son estables durante años y no generan síntomas significativos. La indicación quirúrgica depende del grado de afectación visual (agudeza visual, metamorfopsia), del impacto en la calidad de vida del paciente, y de la evolución en el seguimiento con OCT.
Como criterio general, se considera cirugía cuando la agudeza visual es inferior a 20/40 o cuando la metamorfopsia es molesta e interfiere con actividades cotidianas. La decisión es siempre individualizada.
Muchas membranas epirretinianas se estabilizan solas. El seguimiento con OCT cada 6-12 meses permite saber si la membrana progresa o se mantiene estable. Solo si progresa o genera síntomas importantes se plantea la cirugía.
Tratamiento: vitrectomía con pelado de membrana
La cirugía es la vitrectomía con pelado de la membrana epirretiniana. El cirujano extrae el vítreo y despega cuidadosamente la membrana de la superficie retinal. En muchos casos también se pela la membrana limitante interna para minimizar el riesgo de recurrencia. Es una cirugía delicada que requiere alta especialización.
La recuperación visual es gradual y puede continuar por meses. La metamorfopsia mejora en la mayoría de los casos, aunque puede no desaparecer completamente.