La anestesia: sin dolor desde el primer minuto
Las gotas anestésicas actúan en 30-60 segundos. No sentís ningún pinchazo, inyección ni presión dolorosa. El ojo queda completamente insensible al dolor, aunque sí podés percibir presión y cambios de luz.
Muchos pacientes se sorprenden de lo poco que sienten. La expectativa de dolor suele ser mucho peor que la realidad.
Cada momento del procedimiento
Creación del flap: sentís presión sobre el ojo (no dolor) durante unos 20-30 segundos. La visión se vuelve completamente borrosa o negra por unos segundos mientras el anillo de vacío actúa. Luego vuelve.
Ablación láser: el médico te pide que mirés una luz (amarilla, verde o roja según el equipo). La luz puede moverse un poco o verse borrosa. Escuchás un sonido de "tic-tic" y podés sentir un leve olor como a cabello quemado. Dura de 20 a 60 segundos.
Fin del procedimiento: el médico aplica gotas, repone el flap y limpia el área. Sentís frescura de las gotas. Podés ver, aunque todo está un poco velado.
Es cuando la visión se oscurece durante la creación del flap. Es normal y dura solo segundos. Respirá profundo y sabé que es parte del proceso.
Las primeras horas postoperatorias
Al salir del quirófano, es normal sentir ardor, lagrimeo intenso y sensibilidad a la luz. Esto dura generalmente 2-4 horas y luego mejora notablemente.
La recomendación es ir a casa, cerrar los ojos y descansar. Evitar frotarse los ojos. La visión al día siguiente suele ser mucho mejor.