¿Qué riesgos reales existen?
Como toda cirugía, la cirugía refractiva tiene riesgos. Los más documentados son:
- Infección (muy rara con el protocolo de antibióticos adecuado)
- Flap mal posicionado en LASIK (puede corregirse en la mayoría de los casos)
- Subprocorrección o sobrecorrección (la mayoría son retoques menores)
- Halos y destellos nocturnos (frecuente los primeros meses, se reduce con el tiempo)
- Ojo seco transitorio (especialmente con LASIK, mejora en semanas o meses)
- Regresión leve (más frecuente en miopías muy altas)
La tasa de complicaciones graves (pérdida significativa de visión) en cirugía refractiva con láser está estimada en menos del 0,1 % en centros calificados. Es uno de los procedimientos médicos más seguros del mundo.
Mitos frecuentes que no tienen base en evidencia
Algunos miedos que circulan en internet sin respaldo científico:
- "Me puedo quedar ciego": no hay casos documentados de ceguera por LASIK o PRK en pacientes bien evaluados
- "El láser puede fallar": los sistemas actuales tienen redundancias y eye-tracking; si se interrumpe la energía, el procedimiento se detiene
- "La córnea se debilita para siempre": si se conserva la cantidad adecuada de tejido, la córnea sigue siendo estructuralmente sólida
- "El ojo puede explotar": absolutamente falso
Cómo se minimizan los riesgos
La mayor parte de los riesgos se minimiza con:
- Evaluación preoperatoria completa (descartar candidatos no aptos)
- Elección de la técnica adecuada para cada paciente
- Cirujano experimentado con equipos modernos calibrados
- Seguimiento postoperatorio según protocolo
- Que el paciente siga las indicaciones (no frotarse los ojos, usar las gotas)