Control al día siguiente: el más importante
El primer control posoperatorio es al día siguiente de la cirugía. El médico evalúa: presión intraocular (puede estar elevada por el viscoelástico), posición del lente, estado de la córnea y agudeza visual básica. Si todo está bien, se ajustan las indicaciones.
Control a la semana: evolución de la inflamación
Al final de la primera semana se evalúa cómo va la inflamación posoperatoria (uveítis). Si está bien controlada, se mantiene el esquema de gotas. Si hay más inflamación de lo esperado, puede intensificarse el tratamiento. También se evalúa la presión ocular.
Control al mes: ajuste de gotas y evaluación visual
Al mes se hace una evaluación más completa: agudeza visual con y sin corrección, presión ocular, estado de la córnea y la retina. Pueden empezar a reducirse las gotas antiinflamatorias. Si la refracción está estabilizando, puede hacerse una refracción tentativa.
La refracción definitiva para anteojos se hace entre las 4 y 6 semanas en la mayoría de los pacientes. Este es el momento de planificar los anteojos si fuera necesario.
Controles anuales: para siempre
Una vez completado el posoperatorio, se recomiendan controles anuales para detectar PCO, complicaciones tardías y otras condiciones oculares no relacionadas con la cirugía (glaucoma, degeneración macular, etc.). Podés coordinar estos controles con tu oftalmólogo de cabecera en Liniers.