La cirugía láser de ojos es uno de los procedimientos médicos más realizados y estudiados en el mundo. Sin embargo, antes de decidirse, es normal tener dudas sobre su seguridad. En este artículo te explicamos qué dice la evidencia, cuáles son los riesgos reales y qué factores determinan si una persona es buena candidata.
¿Qué tan segura es la cirugía refractiva?
La cirugía refractiva con láser (LASIK, PRK) tiene un excelente perfil de seguridad cuando se realiza en el paciente correcto. Según datos de múltiples estudios internacionales:
- La tasa de satisfacción es superior al 95% en pacientes correctamente seleccionados.
- Las complicaciones graves son raras: menores al 1% de los casos.
- La cirugía más frecuente (LASIK) lleva más de 30 años de historia y millones de procedimientos realizados.
- La FDA de Estados Unidos la aprobó en 1998 y desde entonces ha sido objeto de un seguimiento extenso.
¿Cuáles son los riesgos más comunes?
Como toda cirugía, tiene riesgos. Los más frecuentes son:
- Ojo seco temporal: el más común, especialmente con LASIK. Suele resolverse en los primeros meses con gotas lubricantes.
- Deslumbramiento o halos nocturnos: pueden aparecer en las semanas posteriores. La mayoría mejoran con el tiempo.
- Suborrección o sobrección: puede quedar una graduación residual pequeña, corregible con un retratamiento.
- Complicaciones del colgajo (LASIK): son raras y generalmente manejables.
La cirugía refractiva no es para todo el mundo. Una buena parte de la seguridad del procedimiento radica en elegir bien al candidato. Por eso la evaluación prequirúrgica es indispensable.
¿Qué factores hacen que la cirugía sea más segura?
- Evaluación prequirúrgica completa: topografía, paquimetría, refracción, presión intraocular y examen de fondo de ojo.
- Médico con experiencia: la curva de aprendizaje es real. Operadores con amplia experiencia tienen mejores resultados.
- Equipamiento moderno: los láseres de última generación tienen mayor precisión y perfiles de ablación más seguros.
- Centro quirúrgico habilitado: la infraestructura del quirófano también importa.
¿Qué pasa a largo plazo?
La corrección que hace el láser sobre la córnea es permanente. No hay estudios que demuestren que el procedimiento cause daños visuales progresivos a largo plazo en pacientes correctamente seleccionados. Lo que sí puede ocurrir con la edad es la aparición de presbicia (vista cansada), que es independiente de haber operado o no la córnea.
¿Quién NO debería operarse?
- Personas con queratocono o sospecha de ectasia corneal.
- Córnea delgada que no tolera la ablación planificada.
- Ojo seco severo no controlado.
- Graduación inestable (la miopía sigue aumentando).
- Menores de 21 años.
- Embarazadas o en período de lactancia.