¿Qué es el fondo de ojo?
El fondo de ojo (también llamado fundoscopía o biomicroscopía del polo posterior) es el examen que evalúa las estructuras del interior del ojo: la retina, los vasos retinales, la mácula (zona de visión central), el disco óptico (cabeza del nervio óptico) y la coroides. Es la exploración central de cualquier consulta oftalmológica completa.
¿Por qué se dilata la pupila?
La pupila es la "ventana" por la que el médico accede al interior del ojo. En condiciones normales, tiene apenas 3-5 mm de diámetro. Las gotas midriáticas (dilatadoras) agrandan la pupila a 7-8 mm, lo que permite acceder a toda la retina periférica, no solo al área central.
Sin dilatación, el médico puede ver la mácula y el disco óptico (polo posterior), pero la periferia retinal (donde se producen la mayoría de los desgarros) queda fuera de su alcance. La dilatación es indispensable para un examen completo.
Las gotas midriáticas causan sensibilidad a la luz y visión borrosa de cerca durante 2-4 horas. Se recomienda traer anteojos de sol y no manejar después del examen. La visión vuelve a la normalidad sola.
Qué evalúa el médico durante el fondo de ojo
Durante el examen de fondo de ojo, el médico evalúa:
- Mácula y fóvea: aspecto del reflejo foveal, presencia de edema, drusas, atrofia, membranas, agujeros.
- Disco óptico: color, excavación (cup/disc ratio), bordes. Alteraciones pueden indicar glaucoma o neuropatía óptica.
- Vasos retinales: calibre, trayecto, cruces arteriovenosos, signos de hipertensión o diabetes.
- Retina periférica: desgarros, degeneraciones, pigmentaciones anómalas, zonas de adelgazamiento.
Cuándo se indica
El fondo de ojo con dilatación es parte de la consulta oftalmológica completa. Se indica siempre ante síntomas visuales nuevos (moscas volantes, destellos, pérdida de visión), en el control de pacientes con diabetes o hipertensión, en el seguimiento del glaucoma, antes de cirugías oculares y como parte de los controles periódicos en adultos mayores de 40-45 años.