Factor 1: la técnica quirúrgica indicada
La primera variable que define el precio es la técnica. En la cirugía refractiva existen tres opciones principales: LASIK (el láser remodelea la córnea levantando un flap superficial), PRK (misma corrección láser pero sin flap, indicada para córneas más delgadas) y la lente ICL (se implanta una lente dentro del ojo sin tocar la córnea, para casos de alta graduación o córnea no apta para láser).
LASIK y PRK tienen precios similares entre sí. La ICL es considerablemente más cara porque el costo del insumo —la lente implantable— es significativo y se importa. No se puede elegir la técnica arbitrariamente: la evaluación determina cuál es la indicada para cada ojo.
Factor 2: la graduación y la complejidad del caso
Una miopía baja o moderada es más sencilla de corregir que una miopía alta combinada con astigmatismo. En algunos casos, la complejidad del trabajo láser (más dioptrías que corregir, zonas de ablación mayores) puede influir en el precio final.
También importa el estado de la córnea: pacientes con queratocono incipiente, córneas muy delgadas o geometría irregular pueden requerir estudios adicionales o una planificación más compleja que eleva el costo.
Factor 3: si se incluye uno o dos ojos
La mayoría de los pacientes se opera ambos ojos en la misma sesión. El presupuesto bilateral suele ser más conveniente que dos cirugías separadas, ya que los costos fijos de quirófano se comparten. Es importante aclarar desde el inicio si el presupuesto cotizado es por ojo o bilateral.
Factor 4: qué está incluido en el presupuesto
Un presupuesto completo debería incluir la evaluación prequirúrgica (topografía corneal, paquimetría, refracción, fondo de ojo), el acto quirúrgico, la medicación postoperatoria y los controles de seguimiento. Cuando se comparan precios entre centros, es fundamental verificar qué está incluido en cada caso.
Algunos centros cobran los estudios por separado y luego los descuentan del total si el paciente decide operarse. Otros los incluyen desde el principio. Ambas modalidades son válidas, pero hay que conocerlas para no comparar precios que no son equivalentes.
Porque cualquier número publicado puede quedar desactualizado en semanas en un contexto inflacionario como el argentino. Lo último que queremos es que un paciente tome decisiones basadas en información incorrecta. El presupuesto real se da después de la evaluación.
Factor 5: el equipamiento del centro
Los centros que invierten en plataformas láser de última generación tienen costos operativos más altos, lo que puede reflejarse en el precio. El beneficio es una mayor precisión en la ablación y resultados visuales más predecibles. No siempre el más caro es el mejor, pero un precio anormalmente bajo puede ser una señal de alerta.