Qué es la retina
La retina es una delgada capa de tejido nervioso que tapiza la parte posterior del interior del ojo. Tiene aproximadamente 0,5 mm de grosor y está compuesta por múltiples capas de células especializadas. Es el equivalente al "sensor de imagen" en una cámara fotográfica digital.
La retina contiene dos tipos principales de fotorreceptores: los conos (responsables de la visión en color y la visión fina) y los bastones (para la visión con poca luz y la visión periférica). En total, hay aproximadamente 120 millones de bastones y 6 millones de conos en cada retina.
La mácula: el centro de la visión
La zona central de la retina se llama mácula. Es una pequeña área de unos 5 mm de diámetro con una altísima concentración de conos, lo que le da la capacidad de ver detalles finos. En el centro de la mácula está la fóvea, donde la agudeza visual es máxima.
Cuando leés este texto, la imagen se forma sobre tu fóvea. Las enfermedades que afectan la mácula (degeneración macular, agujero macular, edema macular) impactan directamente en la visión central y la lectura.
Cómo funciona la retina
La luz entra por la córnea, se enfoca en el cristalino y llega a la retina. Los fotorreceptores absorben la luz y generan impulsos eléctricos que viajan a través de la capa de células ganglionares hasta el nervio óptico. El nervio óptico lleva esa señal al cerebro, que la procesa en la corteza visual occipital y la interpreta como imagen.
Todo este proceso ocurre en milisegundos, de forma continua y automática.
Las enfermedades de retina generalmente no producen dolor. La pérdida de visión puede ser el único síntoma. Por eso el control oftalmológico periódico es esencial.
Cómo se evalúa la retina
El médico evalúa la retina mediante el fondo de ojo (oftalmoscopia), realizado tras dilatar la pupila con gotas midriáticas. Para mayor detalle, se usa la OCT que genera imágenes de corte transversal de la retina con resolución micrométrica, y la retinografía digital para documentar su apariencia.