La diabetes es la principal causa de ceguera en adultos en edad activa. El control ocular anual puede detectar la retinopatía diabética antes de que cause pérdida de visión.
El azúcar elevado en sangre daña los vasos sanguíneos de la retina produciendo microaneurismas, hemorragias y exudados. En etapas avanzadas, crecen vasos nuevos anómalos que pueden sangrar o traccionar la retina. Todo esto ocurre sin síntomas hasta etapas avanzadas.
La detección temprana mediante OCT de mácula y retinografía permite iniciar tratamiento (láser o inyecciones anti-VEGF) cuando aún hay visión que preservar. El control metabólico es fundamental: un punto porcentual de reducción en la HbA1c reduce el riesgo de retinopatía en un 30%.
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El OCT de mácula es el estudio más sensible para detectar edema macular diabético temprano.
Las inyecciones anti-VEGF son el tratamiento de primera línea para el edema macular diabético.
Puede aparecer desde los primeros años del diagnóstico. El riesgo aumenta con la duración de la diabetes y el mal control glucémico. A los 20 años de diabetes, el 80% tiene algún grado de retinopatía.
No. La pérdida de visión aparece cuando el daño es avanzado. Por eso el control anual con retinografía y OCT es indispensable aunque el paciente vea perfectamente.
Sí. Las inyecciones intravítreas anti-VEGF son muy efectivas para el edema macular. El láser retinal estabiliza la retinopatía proliferativa. El control glucémico es el tratamiento principal.
Sí. Los diabéticos tienen mayor riesgo de desarrollar cataratas a menor edad y en forma más rápida. El control ocular anual incluye evaluación del cristalino.
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