El glaucoma no tiene cura definitiva, pero con diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes mantiene buena visión funcional toda la vida.
El glaucoma produce daño irreversible al nervio óptico. La visión ya perdida no se recupera. Sin embargo, el tratamiento efectivo detiene o frena significativamente la progresión, preservando la visión restante. Muchos pacientes con glaucoma diagnosticado a tiempo nunca experimentan una limitación visual significativa.
El tratamiento principal son los colirios hipotensores (prostaglandinas, betabloqueantes, inhibidores de la anhidrasa carbónica). La trabeculoplastia láser puede reemplazar o complementar los colirios. La cirugía de glaucoma (trabeculectomía, dispositivos de drenaje MIGS) se reserva para casos con progresión a pesar del tratamiento.
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En la mayoría de los casos, sí. Dejar el tratamiento aumenta la presión y el riesgo de progresión. La trabeculoplastia láser puede reducir o eliminar la necesidad de colirios en algunos pacientes.
Generalmente sí, aunque puede ser asimétrico. El tratamiento abarca ambos ojos aunque uno esté más afectado.
Depende del estadio y del campo visual. En glaucoma inicial y moderado con campo visual suficiente, sí. El médico evaluará la aptitud para conducir según la normativa vigente.
Sin tratamiento, sí puede progresar a ceguera. Con diagnóstico temprano y tratamiento correcto, la mayoría de los pacientes no llega a ese punto.
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