Un examen ocular completo es mucho más que leer letras en una pared. Te contamos qué estudios incluye, cuánto dura y qué patologías puede detectar.
El examen ocular completo comienza con la anamnesis (antecedentes y motivo de consulta), seguido de la agudeza visual (con y sin corrección), la refracción objetiva y subjetiva (medición de la graduación con autorefractómetro y ajuste subjetivo), y la tonometría (presión ocular con el aparato de soplo o contacto).
Continúa con la biomicroscopía (examen con lámpara de hendidura de córnea, cristalino y cámara anterior) y el fondo de ojo (retina, nervio óptico y vasos). Si el médico lo considera necesario, añade estudios como OCT, campimetría, topografía corneal o biometría óptica.
Un equipo especializado y equipamiento completo en un solo lugar.
Medición objetiva del defecto refractivo. Punto de partida para la corrección óptica.
Medición de la presión intraocular. Estudio clave para detección de glaucoma.
Evaluación de retina, nervio óptico y vasos. Detecta retinopatía diabética, DMAE y glaucoma.
No siempre. El médico decide según el caso. La dilatación permite ver mejor el fondo de ojo, pero impide conducir por 4-6 horas.
No. Los únicos momentos ligeramente molestos son la tonometría de contacto (si se usa) y el flash de la retinografía. La mayoría del examen es completamente indoloro.
No. No requiere preparación especial, salvo que se indique dilatación: en ese caso se recomienda ir acompañado o no manejar.
Anualmente desde los 40 años. En pacientes con diabetes, glaucoma o antecedentes familiares, el médico puede indicar controles más frecuentes.
Todo en una visita: refracción, tonometría, fondo de ojo y más. Av. Rivadavia 11022, Liniers. Cob. OSDE, SancorSalud.