La fotofobia —sensibilidad dolorosa a la luz— puede ser un síntoma funcional leve o la señal de una condición que requiere atención inmediata. El diagnóstico diferencial es fundamental.
La fotofobia ocurre cuando la luz activa en exceso los fotorreceptores o irrita las terminaciones nerviosas oculares. Las causas oculares incluyen queratitis (inflamación corneal), uveítis anterior, glaucoma agudo, erosión corneal y conjuntivitis severa.
Las causas sistémicas más frecuentes son la migraña y la meningitis (esta última con fotofobia + cefalea + rigidez de nuca: emergencia). El uso excesivo de pantallas también produce cierta sensibilidad a la luz por fatiga visual. Los ojos claros tienen menos pigmento y son naturalmente más sensibles.
El Dr. Monges evaluará el origen exacto del síntoma y le indicará el tratamiento adecuado.
No. La fotofobia leve por uso prolongado de pantallas o por tener ojos claros es fisiológica. La fotofobia severa de aparición súbita con dolor ocular o pérdida de visión requiere consulta urgente.
Los lentes fotosensibles o polarizados ayudan como medida de confort, pero no tratan la causa subyacente. Si la fotofobia es crónica, debe estudiarse su origen.
La fotofobia es uno de los criterios diagnósticos de la migraña con aura. Durante el ataque, la luz intensa exacerba el dolor de cabeza. Cede al resolverse el episodio.
El oftalmólogo realizará una evaluación con lámpara de hendidura para examinar córnea, cámara anterior y pupila. Puede pedir tonometría y fondo de ojo según el cuadro clínico.
Evaluación completa del segmento anterior. Av. Rivadavia 11022, Liniers. Cobertura OSDE, SMP Salud, SancorSalud.