La hipertensión arterial daña los vasos sanguíneos de la retina de forma silenciosa. El fondo de ojo permite ver esos cambios y estimar el riesgo cardiovascular del paciente.
Los vasos de la retina son los únicos vasos del cuerpo humano visibles sin cirugía. El fondo de ojo revela signos de daño vascular: estrechamiento arteriolar, cruces arteriovenosos patológicos, exudados y hemorragias. La gravedad se clasifica en 4 grados (Keith-Wagener).
En hipertensión severa o no controlada puede producirse una neuropatía óptica hipertensiva o una oclusión vascular retinal (arterial o venosa), que causa pérdida brusca de visión. El control de la presión arterial es el tratamiento fundamental de la retinopatía hipertensiva.
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Sí, idealmente con el diagnóstico de hipertensión y luego anualmente o según lo indique el cardiólogo o clínico tratante.
En grados leves, no. En grados severos puede producir visión borrosa o pérdida parcial de campo visual. La oclusión arterial o venosa sí causa síntomas súbitos.
Los cambios en los vasos retinales permiten al oftalmólogo sospechar hipertensión o valuar su control. Es una herramienta útil para el equipo médico del paciente.
Es una urgencia absoluta con una ventana de tratamiento muy estrecha (menos de 4 horas idealmente). Si aparece pérdida visual brusca en un ojo, concurrí a urgencias de inmediato.
Fondo de ojo y retinografía en una visita. Av. Rivadavia 11022, Liniers. Cobertura OSDE, SMP Salud, SancorSalud.