La miopía en niños está en aumento mundial. Detectarla a tiempo y controlar su progresión es clave para evitar complicaciones oculares graves en la adultez.
La miopía suele aparecer entre los 6 y 12 años y progresa hasta los 18-20 años. Cuanto más alta llega la miopía, mayor el riesgo de complicaciones retinales en la adultez: desprendimiento de retina, degeneración macular miopica y glaucoma. El control de la progresión es fundamental.
Los niños con miopía progresiva rápida (más de 0.75 D por año) son candidatos a intervenciones para frenar el avance: atropina en baja concentración, lentes de ortoqueratología (moldes nocturnos) o lentes blandos de control miópico. La actividad al aire libre (al menos 2 horas diarias) también reduce el riesgo.
Un equipo especializado y equipamiento completo en un solo lugar.
Antes del año para detectar estrabismo o ambliopía ('ojo vago'). Entre los 3 y 4 años para la primera evaluación de la refracción. Anualmente a partir del inicio de la escolaridad.
Entrecerrar los ojos para ver, acercarse mucho a la TV o el libro, quejarse de cefalea frecuente al estudiar, bajo rendimiento escolar o mala coordinación en deportes pueden indicar problemas de visión.
No. Los anteojos corrigen la visión pero no aceleran ni frenan la miopía. El avance es independiente del uso o no de anteojos.
Sí, con los controles adecuados. Es un tratamiento establecido con evidencia de eficacia para frenar la progresión miópica. Requiere controles regulares cada 3-6 meses.
Control de refracción pediátrica. Av. Rivadavia 11022, Liniers. Cobertura OSDE, SMP Salud, SancorSalud.