Una legaña ocasional al despertar es completamente normal. Pero si la secreción es abundante, amarilla-verdosa, dura todo el día o se repite constantemente, puede indicar una infección o problema en las vías lagrimales.
El tipo y color de la secreción orienta el diagnóstico. La secreción amarilla o verde y espesa indica conjuntivitis bacteriana. La acuosa o filamentosa indica conjuntivitis viral o alérgica. La secreción en la mañana que forma costra y cierra el ojo suele ser blefaritis.
En bebés y niños pequeños, la secreción repetida desde el nacimiento con lagrimeo constante es característica de la obstrucción del conducto nasolagrimal. En adultos, la secreción purulenta recurrente en el ángulo interno del ojo indica dacriocistitis (infección del saco lagrimal).
El Dr. Monges evaluará el origen exacto del síntoma y le indicará el tratamiento adecuado.
La conjuntivitis bacteriana requiere colirio antibiótico. Diagnóstico preciso para el tratamiento correcto.
La secreción acompañada de lagrimeo puede indicar obstrucción nasolagrimal.
La blefaritis combina secreción con irritación crónica y requiere higiene palpebral.
Cuando la secreción es abundante, amarilla o verde, persiste más de 3 días, se acompaña de dolor o pérdida de visión, o cuando hay conjuntivitis en un recién nacido (consulta inmediata).
Puede resolverse sin tratamiento en 7 a 14 días, pero los colirios antibióticos acortan el cuadro a 3 a 5 días y reducen el riesgo de contagio y complicaciones.
La conjuntivitis bacteriana o viral es contagiosa mientras hay secreción activa. Lo ideal es evitar el contacto cercano y lavar bien las manos frecuentemente.
Consultá con el pediatra u oftalmólogo en los primeros días. La conjuntivitis neonatal puede ser por clamidias u otras causas que requieren tratamiento sistémico. No la postergues.
Diagnóstico preciso en el día. Av. Rivadavia 11022, Liniers. Cobertura OSDE, SMP Salud, SancorSalud.