La presión ocular elevada no duele y no produce síntomas visuales hasta que el daño al nervio óptico es avanzado. Por eso el control periódico es fundamental.
La presión intraocular (PIO) normal está entre 10 y 21 mmHg. Una PIO mayor a 21 mmHg se llama hipertensión ocular. No todo paciente con hipertensión ocular desarrolla glaucoma (algunos tienen nervio óptico resistente), pero es el principal factor de riesgo modificable para el glaucoma.
El glaucoma puede aparecer con presión normal (glaucoma de tensión normal), lo que hace imprescindible evaluar también el nervio óptico con OCT y el campo visual con campimetría. El tratamiento de la hipertensión ocular incluye colirios hipotensores, láser (trabeculoplastia) o cirugía según el caso.
Un equipo especializado y equipamiento completo en un solo lugar.
Generalmente no. La hipertensión ocular crónica es asintomática. Solo el glaucoma agudo de ángulo cerrado produce dolor intenso, ojo rojo y visión borrosa de forma súbita.
Con un tonómetro. Los más comunes son el de soplo (no contacto, incómodo pero no doloroso) y el de aplanación (de contacto, con colirio anestésico, es el más preciso).
Factores que pueden elevar transitoriamente la PIO: posición boca abajo, ejercicio de alta intensidad, apnea del sueño, ciertos medicamentos (corticoides). Factores de riesgo para glaucoma: PIO alta, antecedentes familiares, edad, miopía alta.
En la mayoría de los pacientes con glaucoma, sí. Dejarlos aumenta la presión y el riesgo de progresión. Existen alternativas como la trabeculoplastia láser que puede reducir o eliminar la necesidad de colirios.
Tonometría, OCT y campimetría en una visita. Av. Rivadavia 11022, Liniers. Cob. OSDE, SMP Salud, SancorSalud.