Los ojos son tan vulnerables al daño solar como la piel. La exposición crónica a radiación UV aumenta el riesgo de cataratas, pterigión, degeneración macular y cáncer de piel palpebral.
La radiación UV-A y UV-B penetra el ojo y produce daño oxidativo acumulativo. Las cataratas son más frecuentes en personas con mucha exposición solar a lo largo de su vida. El pterigión (membrana que crece sobre la córnea) está directamente relacionado con la exposición crónica a UV.
La degeneración macular asociada a la edad también tiene un componente UV como factor de riesgo. La radiación UV reflejada en agua, arena y nieve puede ser más intensa que la directa. La fotoqueratitis (quemadura de córnea) por exposición intensa sin protección es muy dolorosa.
Un equipo especializado y equipamiento completo en un solo lugar.
La exposición UV crónica acelera la formación de cataratas. La cirugía las resuelve completamente.
El pterigión está directamente relacionado con exposición solar crónica. Tratamiento quirúrgico en casos avanzados.
Asesoramiento en lentes oftálmicas con filtro UV y anteojos de sol con protección certificada.
No necesariamente. El color oscuro del lente no indica protección UV. Los lentes deben estar certificados con filtro UV-400. Los anteojos de sol sin filtro son peores que no usar nada, porque la pupila se dilata y entra más radiación.
Algunos lentes de contacto tienen filtro UV incorporado, pero no protegen los párpados ni la conjuntiva. Los anteojos de sol siguen siendo necesarios.
Sí. El 80% de la radiación UV pasa a través de las nubes. Los días nublados de invierno igualmente requieren protección si se está mucho tiempo al aire libre.
Desde el primer año de vida. La córnea de los niños transmite más radiación UV que la de los adultos. Los anteojos para niños deben ser rígidos y con certificación UV.
Evaluación ocular y asesoramiento en protección solar. Av. Rivadavia 11022, Liniers. Cob. OSDE, SancorSalud.