Una de las preguntas más comunes que recibimos de pacientes con cataratas es: "¿y cuándo me tengo que operar?". La respuesta no tiene que ver con un número mágico de densidad o un tiempo preestablecido: tiene que ver con cómo afecta la catarata tu vida cotidiana y qué encontramos en el examen clínico.
¿Qué es una catarata y cómo progresa?
La catarata es la opacificación del cristalino, la lente natural del ojo. Comienza de forma gradual, generalmente después de los 60 años, aunque puede aparecer antes por factores genéticos, traumatismos o enfermedades como la diabetes. Al principio apenas afecta la visión; con el tiempo puede llegar a dejar el ojo casi sin luz.
¿Cuándo está indicada la cirugía?
La cirugía de cataratas está indicada cuando la opacidad del cristalino genera una disminución de la visión que afecta la calidad de vida del paciente. Esto es individual: no hay un umbral universal. En términos prácticos, conviene considerar la cirugía cuando:
- La visión borrosa dificulta leer, manejar, cocinar o realizar actividades habituales.
- Hay encandilamiento importante ante luces (faros, sol), especialmente al manejar de noche.
- Se pierde nitidez que no puede corregirse con anteojos nuevos.
- La visión de un ojo es significativamente peor que la del otro.
- La persona nota que su visión interfiere con su independencia o seguridad.
¿Hay algún riesgo en esperar demasiado?
Sí. Si bien "madurar" la catarata no es estrictamente necesario con las técnicas modernas, una catarata muy avanzada (hipermadura o blanca) puede complicar la cirugía, requerir más energía ultrasónica, y aumentar el tiempo operatorio. Además, una catarata muy densa puede elevar la presión intraocular (glaucoma facolitico), lo cual es una urgencia.
Es un mito común esperar a que la catarata madure del todo. La cirugía puede realizarse en cualquier etapa de desarrollo. Cuanto antes se trate cuando hay indicación clínica, más sencilla y segura es la intervención.
¿Y si el médico dice que todavía no es momento?
Si la catarata es incipiente y la visión es todavía buena, el médico puede indicar seguimiento cada 6 o 12 meses sin operar. Esto es normal y no implica ningún riesgo. La decisión de operar se toma cuando la relación beneficio-riesgo justifica la intervención.
¿Cómo es la cirugía y la recuperación?
La cirugía de cataratas moderna utiliza facoemulsificación: una sonda ultrasónica disuelve el cristalino opaco y se aspira. Luego se implanta la lente intraocular. La intervención dura entre 15 y 30 minutos, es ambulatoria y se realiza con anestesia tópica. La visión mejora en las primeras 24 a 48 horas, aunque la estabilización total puede llevar algunas semanas.