La diabetes es la primera causa de ceguera en adultos en edad activa. Un control ocular anual puede detectar la retinopatía antes de que cause pérdida de visión.
La hiperglucemia crónica daña los microvasos de la retina produciendo retinopatía diabética. En el 50% de los casos, el primer síntoma visible es la pérdida de visión, cuando el daño ya es severo. El control anual permite detectarlo en etapas asintomáticas y tratar antes de ese punto.
Los diabéticos también tienen mayor riesgo de cataratas (aparecen más temprano), glaucoma (el doble de riesgo que la población general) y parálisis de nervios oculomotores (visión doble). El control completo evalúa todos estos riesgos.
Un equipo especializado y equipamiento completo en un solo lugar.
Anualmente si no hay retinopatía. Cada 6 meses si hay retinopatía leve o moderada. Cada 3 meses si hay retinopatía severa o edema macular activo.
Un buen control glucémico reduce el riesgo de progresión, pero no lo elimina. El control ocular sigue siendo necesario anualmente independientemente del control metabólico.
En diabéticos bien controlados, el riesgo no es significativamente mayor. El endotelio corneal puede ser más vulnerable, pero en manos expertas la cirugía se realiza con excelentes resultados.
El procedimiento se realiza con anestesia tópica (colirio): no se siente dolor. La incomodidad es mínima y transitoria. La mayoría de los pacientes tolera muy bien las inyecciones.
OCT, retinografía y tonometría en una visita. Av. Rivadavia 11022, Liniers. Cob. OSDE, SancorSalud.