La mayoría de las causas de ceguera son prevenibles o tratables. Incorporar hábitos simples de cuidado ocular y un control anual puede preservar tu visión durante toda la vida.
En la infancia: detectar ambliopía y miopía temprana. En la adultez joven: corrección óptica adecuada, protección UV, control de la presión ocular. En los 40 años: inicio de la presbicia, primer control de glaucoma. A partir de los 60 años: control de cataratas, degeneración macular y retinopatía en diabéticos e hipertensos.
Los hábitos más importantes para proteger la visión son: control oftalmológico anual, protección UV (anteojos de sol certificados), no fumar (el tabaco es el mayor factor de riesgo modificable para DMAE), dieta rica en antioxidantes y control de enfermedades sistémicas (diabetes, hipertensión).
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Desde el nacimiento. La detección temprana de ambliopía y estrabismo en niños pequeños puede evitar pérdida visual permanente. Los adultos deben comenzar el control anual a los 40 años.
Sí. El tabaquismo es el principal factor de riesgo modificable para la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) húmeda. Fumadores tienen el doble de riesgo. Dejar de fumar reduce el riesgo.
Sí. Los corticoides sistémicos (orales) pueden provocar cataratas y glaucoma con uso prolongado. La hidroxicloroquina (usada en lupus y artritis) puede producir toxicidad macular. El control oftalmológico es esencial en estos pacientes.
No hay evidencia de daño permanente por pantallas. Sí puede descompensar un defecto refractivo no corregido. La miopía en niños se ve influenciada por el exceso de trabajo de cerca y la falta de tiempo al aire libre.
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