¿Qué es el desprendimiento de retina?
La retina es la capa sensorial del ojo, la responsable de captar la luz y enviar la imagen al cerebro. El desprendimiento de retina ocurre cuando esta capa se separa del epitelio pigmentario que la nutre. Sin esa irrigación, los fotorreceptores comienzan a dañarse rápidamente. Cuanto más área de retina se desprende y cuanto más tiempo pasa sin tratamiento, mayor es el daño visual.
La gran mayoría de los desprendimientos son regmatógenos: comienzan con un desgarro de retina que permite que el líquido vítreo se filtre debajo de la retina y la separe. Los factores de riesgo incluyen miopía alta, cirugía de cataratas previa, traumatismos oculares y antecedentes familiares.
Los síntomas clásicos del desprendimiento de retina
El desprendimiento de retina tiene una presentación bastante característica. Los síntomas principales son:
- Cortina o sombra oscura: sensación de que una cortina o nube negra cubre parte del campo visual, generalmente desde abajo o desde un lado. Es el síntoma más característico.
- Aumento brusco de moscas volantes: aparición repentina de muchas moscas nuevas, a veces descritas como una "lluvia" o "tela de araña".
- Destellos de luz (fotopsias): flashes o relámpagos de luz en el campo periférico, especialmente en la oscuridad.
- Pérdida de visión: si el desprendimiento alcanza la mácula, puede haber pérdida brusca de la visión central.
Si tenés alguno de estos síntomas, especialmente la cortina oscura, no esperés al día siguiente ni al lunes. Consultá hoy mismo. Cada hora que pasa aumenta el riesgo de daño permanente.
Por qué no se puede esperar
El tiempo es crítico en el desprendimiento de retina por una razón concreta: los fotorreceptores de la retina son células que no se regeneran. Una vez que mueren por falta de irrigación, no se recuperan. Si el desprendimiento no afecta todavía la mácula (la zona de visión central), el pronóstico visual es mucho mejor que cuando ya la comprometió.
Los cirujanos retinales tienen un dicho: "macula on" (el desprendimiento no alcanzó la mácula) versus "macula off" (ya la afectó). En el primer caso, la recuperación visual suele ser excelente. En el segundo, la recuperación es parcial y variable. Esa diferencia se mide en horas.
Diagnóstico
El diagnóstico se confirma con el examen de fondo de ojo dilatado. En algunos casos, cuando hay hemorragia vítrea que impide ver la retina, se utiliza la ecografía ocular para evaluar el estado retinal. El OCT puede ser útil para documentar la extensión del desprendimiento.
Tratamiento: vitrectomía y otras opciones
El tratamiento del desprendimiento de retina es quirúrgico. La técnica más utilizada es la vitrectomía: cirugía mínimamente invasiva que permite al cirujano retinal reposicionar la retina desde adentro del ojo. En algunos casos, especialmente cuando el desprendimiento es reciente y periférico, puede utilizarse el scleral buckle o la retinopexia neumática. La elección depende de las características del desprendimiento, la experiencia del cirujano y el estado del ojo.